Los hijos del desconsuelo, un libro imprescindible de Álvaro Ybarra

•octubre 21, 2008 • Dejar un comentario

Desde el momento en que supe que Álvaro Ybarra Zavala había publicado en 2006 un libro con sus fotografías, me propuse encontrarlo y adquirirlo. Hoy hace ya dos días que lo tengo en mis manos y ya me siento en la necesidad de recomendarlo a todo el que busque fotoperiodismo con alma propia.

“Sin duda todos ustedes podrán comprender la responsabilidad que uno adquiere cada vez que dispara su cámara. Una responsabilidad que no es cuantificable ni en dinero ni explicable en palabras, pero que sin embargo todos nosotros, como seres humanos, entendemos. Como fotógrafo siempre he sabido que con la fotografía tenía que lograr que esas personas que confiaban en mí fueran escuchadas. Siempre tendrían que ser ellos los que contaran su historia y mi cámara sólamente una ventana hacia el resto del mundo por la que ellos se hicieran escuchar. Una ventana que pretende materializarse en “Los hijos del desconsuelo”.Álvaro Ybarra, agosto de 2005.

No os lo voy a ocultar. Me cautiva el fotoperiodismo que te cuestiona, y me enganchan esos blancos y negros que, aunque ricos en detalles, saben llamar tu atención sobre lo esencial y acercártelo. Este libro es así, y ya ocupa un hueco en la estantería al lado de los de Sebastiao Salgado.

Ybarra Zavala recorre el mundo retratando sus realidades: los desplazados y refugiados de Sudán, el avance del SIDA en la India, el trabajo infantil en las minas de Bolivia, los indígenas en el conflicto colombiano, el cáncer infantil y la identidad de los indígenas en América Latina, el difícil acceso a medicamentos esenciales en la República Centro Africana, el conflicto de Chechenia, los refugiados que perdieron su lugar en Georgia, y la crisis humanitaria en Uganda.

El libro, editado por ACNUR y Silvia Pérez, con numerosas ONGs colaboradoras, es grande (27,5cm x 23,5cm), de tapas blandas, y más de 200 páginas. La impresión es de gran calidad y tal vez lo único que se le pueda criticar es que, junto a fotografías que ocupan toda la página hay otras que, supongo que por cuestiones de diseño en la maquetación, tienen menor tamaño del que merecen. Se puede adquirir por sólo 20€, con el aliciente adicional de que esa cantidad de dinero irá íntegramente destinada a ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados.

Ya hace meses que sigo la pista del trabajo de este joven fotógrafo bilbaíno, pero tras ver y respirar una obra como ésta, no sólo dan ganas de cruzar los dedos para que publique otro libro más, sino también de preguntarle sobre qué le mueve a hacer estas fotografías y a retratar esas personas y momentos del modo en que lo hace. Si este es su primer libro y tiene aún tanta carrera por delante, algo me dice que podemos esperar grandes cosas.

xatakafoto.com

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El archivo de las 2.000 imágenes

•octubre 21, 2008 • Dejar un comentario

Hacia la utopía fotográfica

Cerca de 2.000 imágenes, de entre 1851 y 2008, de artistas como Lewis Hine, Cartier-Bresson o de los catalanes Francesc Català-Roca y Xavier Miserachs, se podrán ver a partir de mañana en el MACBA en una poliédrica exposición en la que se indaga y se interpela sobre la noción de documento fotográfico. El director del MACBA, Bartomeu Marí, y el comisario de la muestra, Jorge Ribalta, junto con el comisario, Joan Roca, han presentado hoy ‘Archivo Universal. La condición del documento y la utopía fotográfica moderna’, que contiene algunas imágenes inéditas, provenientes de 130 instituciones de todo el mundo, de 250 autores diferentes. En la imagen, Construcción del monumento a Colón, de Antoni Esplugas.

Vistazos a la gran ciudad

Marí ha sostenido que se trata de una “exposición de tesis”, centrada en la fotografía relacionada con la gran ciudad, y que sirve para formular dos grandes preguntas: “¿Qué sentido tiene en la actualidad el documento fotográfico?” y “¿Cómo nos relacionamos con los lugares y con aquello que las imágenes representan?”. El montaje se despliega a lo largo de dos plantas enteras del Museo, reconociendo sus organizadores que se necesita más de un día para digerir todo lo expuesto, una narración de la historia de la fotografía, que se cierra con ‘La Misión Fotográfica Barcelona 2007’, en el que 16 autores distintos aportan “miradas nuevas” de la ciudad del futuro. Para recordar la gran ciudad, de hoy y de siempre, sólo hay que echar un vistazo a ‘Pine and Henryt streets, Manhattan’ (en la imagen), de Berenice Abbott.

Miradas hacia la mujer del siglo XX

•octubre 21, 2008 • Dejar un comentario

MADRID.- Es la representación femenina en toda su plenitud y extensión: mujeres famosas y anónimas, guapas y feas, luchadoras, glamurosas y amas de casa, todas juntas en una exposición. ‘Mujeres en Plural’, recién inaugurada en la Fundación Canal, recoge 98 fotografías, de 58 autores, de los que 19 son mujeres.

“Los cambios conseguidos por la mujer en el siglo XX representan la mayor revolución de los últimos 100 años. Esta exposición es la unión entre los mayores fotógrafos del siglo con el tema más grande“, ha explicado la comisaria, Lola Garrido.

Están los retratos, las fotografías de moda y los posados, también las más abstractas —unos tacones o unas piernas— y las espontáneas. “Quiero que estas imágenes reflejen el mundo, que representen a las mujeres en todas sus vertientes. La moda está muy presente, porque es el gran retrato de las mujeres, el que les imprime fuerza y carácter, pero no hay sólo iconos de belleza”, ha añadido la comisaria.

La exposición presenta fotografías del género documental, del fotoperiodismo y de la fotografía de moda. Artistas como Berenoce Abbott, Man Ray, Rodchenko, Cartier-Bresson o William Klein, cuelgan de las paredes de la Fundación Canal hasta el día 4 de enero de 2009.

‘Mujeres en plural’ incluye también una muestra de retratos anónimos y de pequeño formato que representan a la mujer en su faceta más familiar e íntima. Capturan lo cotidiano, sin poses ni un concepto claro.

“Es una exposición que refleja el mundo y la vida de las mujeres. No hay sólo mujeres guapas y famosas. También las hay desconocidas y eso es lo que pretendemos con la exposición, que sea una representación de todas las mujeres”, ha dicho Lola Garrido.

El resultado es una mirada general hacia un mundo femenino repleto de sutilezas y abierto a todo tipo de interpretaciones.

elmundo.es

Thomas Dworzak

•octubre 21, 2008 • Dejar un comentario

Thomas Dworzak (Cham, Alemania, 1972). Fotógrafo alemán.

Comenzó a trabajar profesionalemnte como fotografo durante diversos viajes por países de Europa del Este y Oriente Medio cuando aún realizaba estudios secundarios. Residió un tiempo en Ávila (España), Praga y Moscú, fijando finalmente su residencia entre esta última ciudad y París. Al principio de la década de los 1990s se trasladó como reportero de guerra a Yugoslavia para cubrir la guerra que allí tenía lugar por la desintegración de la república. Más tarde se desplazó a Tiflis en Georgia donde cubrió el conflicto checheno hasta 1998.

En 1999 viajó a Kosovo, territorio que conocía de su anterior viaje a Yugoslavia ocho años atrás, para atender el conflicto de la zona y los ataques de la OTAN, para distintos medios y agencias de noticias estadounidenses. Continuó después con los conflictos de toda la región del Cáucaso y Macedonia. A raíz de la Guerra de Irak, se desplazó por oriente y trabajó en Kuwait, Jordania, Afganistán y Pakistán.

Trabaja para diarios como el The New York Times, Paris Match y el New Yorker entre otros. Ha ganado varios premios de prestigio internacional como el World Press Photo y el Premio Kodak y es miembro de la Agencia Magnum.

W. Eugene Smith

•junio 1, 2008 • Dejar un comentario

Su obra ha tenido gran importancia en el siglo XX, y ha iluminado a sucesivas generaciones de fotógrafos/as. Su fuerte fueron los fotorreportajes, a los que dedicaba un esfuerzo e intensidad impresionante. De todos los trabajos, el más importante y el que seguramente le hizo más famoso fue el que realizó sobre España concretamente sobre un pueblo extremeño llamado Deleitosa.

Este reportaje de 17 fotografías se publicó bajo el título de Spanish Village: It Lives in Ancient Poverty and Fait, el 9 de abril de abril de 1.951, en la revista ilustrada Life. Este trabajo suscitó una considerable admiración en muchos países, mientras que fue objeto de censura por la dictadura franquista.

Hasta la exposición sobre Eugene Smith que tuvo lugar en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) de Barcelona en la primavera de 1.999, sus fotos, concretamente las de su viaje a España y las del pueblo de Deleitosa, nunca habían sido mostradas en público. Ha sido necesario el transcurso de medio siglo para acceder a la visión gráfica de la España de los años 50, un ejercicio de memoria histórica hasta entonces inédito.

W. Eugene Smith nace el 30 de septiembre de 1.918 en Wichita (Kansas) con una trayectoria profesional labrada en diversos fotoreportajes desde 1.934. En 1.937 se traslada a Nueva York y entra a trabajar en la revista Newsweek. Durante la II Guerra Mundial es nombrado corresponsal de guerra en la revista Flying. Anteriormente realiza fotografías destinadas a explicar la opinión pública americana la entrada en guerra de los Estados Unidos, en la revista Parade.

Participa en numerosas salidas aéreas y es testimonio de la vida a bordo de los portaaviones estadounidenses. Cubre la batalla de la isla de Saipan con una óptica novedosa: gira la cámara para fotografiar los efectos devastadores que la guerra produce sobre la población civil. Participa en el desembarco de los marines en Okinawa, “Americans Battle forOkinawa” (1.945).

Las fotografías de Smith sufren cambios a lo largo de su trayectoria. Si en un principio respondían a los cánones clásicos, a medida que transcurre el tiempo van adquiriendo un contenido más trágico. En 1.948, acabada la II Guerra Mundial, realiza un reportaje sobre la vida cotidiana de un médico rural “Country Doctor”. A su vuelta de España (1.951), Smith propone a Life un trabajo sobre una partera negra, Maude Callen, en el sudoeste de los Estados Unidos “Nurse Midwife”.

En 1.955 se incorpora a la agencia Magnum, iniciando el proyecto fotográfico sobre la ciudad de Pittsburgh (1.955 / 1.956). Al final de su carrera realizó el mundialmente conocido reportaje sobre la contaminación de la ciudad de Minamata, en Japón, “Death Flow for a Pipe” entre los años 1.971 y 1.975. Muere el 15 de octubre de 1.978 a causa de una hemorragia cerebral.

En 1.950 la revista americana Life tenía la intención de publicar un reportaje sobre los problemas de aprovisionamientos de alimentos en la España franquista. Life obtiene la autorización del gobierno español con cierta celeridad. Se trata de una revista de reconocido prestigio internacional con varios millones de tirada mensual. El gobierno de Franco consideró que un documental fotográfico visibilizaría los efectos que el bloqueo internacional producía sobrelos españoles/as.

Eugene Smith entra en Hendaya el 5 de mayo de 1.950. Viene acompañado por su ayudante, el fotógrafo norteamericano Ted Castle, y una intérprete francesa que hablaba español e inglés, Nina Peinado. El fotoreportaje debía reflejar el régimen. Pero la intencionalidad de Smith era política, como buena parte de sus reportajes : “voy a intentar entrar en un pueblo español a fin de describir la pobreza y el miedo engendrado por el régimen franquista. Espero realizar el mejor reportaje de mi carrera” parafraseando las misivas que escribía a su madre. “Un pueblo Español”- más exactamente “Spanish Village: It Lives in Ancient Poverty and Faith” – es el título del reportaje más famoso de la historia de España. Deleitosa es el destino final de un largo viaje por España.

En su travesía durante 63 días,incluye lugares como Guernika, Lekeitio, Pueyo, Cervera, Castellgalí, Barcelona, Valencia, Buenache de Alarcón, Toledo, Madrid, Valverde, Almagro, Moral de Calatrava, Valdepeñas, Carboneros, Huétor, Tajar, Rofrío, Málaga, Benamejí, Encinas Reales, Lucena, Córdoba, Carmona, Olivares, La Palma del Condado, Mérida, Miajadas, Santa Cruz de la Sierra, Talavera de la reina, Trujillo, Jaraicejo, y finalmente Deleitosa. En total realizó 2.201 fotografías de las cuales 1.575 corresponden al pueblo de Deleitosa en la provincia de Cáceres.

Existen varias versiones sobre la elección del lugar para la realización del reportaje. Smith buscaba un pueblo cualquiera, una comunidad que expresase de forma sintética su idea de España. A Nina Peinado le llamó la atención el nombre de “Deleitosa” que probablemente tradujo de Delightful, un lugar delicioso. Irónicamente el origen del nombre del pueblo se refiere a “delito”, lugar donde se ajusticiaban a los reos.Otra versión considera que el artículo de “Meditación ante un pueblo sin nombre” de Gómez de la Serna, publicado en el periódico Abc en mayo de 1.950, inspiró a Smith a buscar el pueblo en la región de Extremadura.

La combinación de las circunstacias anteriores, el cansancio acusado por las precarias condiciones en que se encontraban las vías de comunicación y el tiempo y los recursos invertidos hasta el momento confluyen en la elección de Deleitosa como pueblo laboratorio para desarrollar las intenciones del fotógrafo.

Robert Doisneau

•mayo 31, 2008 • Dejar un comentario

Robert Doisneau nació el 14 de abril de 1912 en Gentilly y pasó su niñez y adolescencia en un suburbio de París. La muerte de su madre en 1919, cuando tenía apenas 7 años de edad, y la precaria situación económica que padeció con posterioridad, tal como lo señalan sus biógrafos “seguramente fueron golpes muy duros para la frágil personalidad de un niño”.
En 1925 ingresó en una escuela de artes y oficios, “L´école Estienne”, donde es formado como grabador y litógrafo. Ya era un oficio en decadencia al que Doisneau consideraba poco creativo. Para compensar esa falta de estímulo, a los 17 años comenzó a realizar sus primeras fotos con una cámara prestada. En ellas ya se evidencia su talento. Poco después, fue admitido en el Atelier Ullmann, que se dedicaba a la publicidad de productos farmacéuticos.
Uno de los momentos más importantes en su vida es cuando comienza a trabajar como ayudante en el estudio de diseño de André Vigneau, artista surrealista y uno de los exponentes de la vanguardia.
” Aquel estudio era fascinante. Vigneau siempre decía cosas que me asombraban, cosas tan insólitas como ‘el teclado de una máquina de escribir es un objeto tan hermoso que todas las cartas de amor deberían escribirse a máquina’. Me hablaba de la Bauhaus, del surrealismo, de las máquinas de habitar de Le Corbusier, del cine soviético…” (2).
En el año 1932 hizo el servicio militar y cuando volvió a París, el atelier de Vigneau no pudo contratarlo de nuevo ya que la crisis había golpeado duramente a la industria gráfica. Por suerte, encontró un empleo en el departamento de publicidad de la fábrica Renault, en Boulogne-Billancourt, donde hasta 1939 trabajó como fotógrafo publicitario. También comenzó su obra personal fotografiando a la industria y a los obreros. Se casó con Pierrette Chaumaison y compró un departamento en Montrouge, donde habría de vivir hasta su muerte, se afilió a la Conféderation Général du Travail (CGT) y se relacionó con el Parti Comuniste Français (al que se afilió en 1947, colaborando en los diarios y revistas: Vie Ouvrière, Regars, L’Humanité)
Tras un breve paso por la agencia Rapho (Rado Photo), al estallar la guerra fue llamado a filas pero con la ocupación de Francia por los nazis, volvió a la vida civil y colaboró con la Resistencia falsificando pasaportes, permisos de trabajo, documentos para judíos, además de registrar la ocupación alemana. En agosto de 1944 documentó la liberación de París.
El período de 1945 a 1960 es sin dudas el de mayor producción fotográfica de Doisneau en el campo del reportaje humanista. Se lo reconoce entonces como uno de los grandes reporteros de la escuela francesa de postguerra, que se sustenta en la subjetividad de la mirada y en el tratamiento intimista, honesto y sensible de las cuestiones humanas. Los fotógrafos de ese entonces -Kertész, Cartier Bresson, Brassaï, Ronis, Boubat- se identificaron con los trabajadores y asumieron un compromiso de izquierdas pero, al mismo tiempo, se distanciaron del pensamiento estalinista. Curiosamente, no le prestaron atención a algunas de las cuestiones capitales de Francia: la descolonización en Argelia y en Indochina.
Su relación de amistad y trabajo junto a intelectuales como Jacques Prévert, Blaise Cendrars, Robert Giraud, etc., ampliaron su horizonte.
Cuando Cartier-Bresson le propuso unirse a Magnum en 1947, Doisneau optó por quedarse en Rapho, la agencia que le había dado la seguridad que él deseaba y que le permitía permanecer en Francia sin tener que andar viajando por el mundo, lo que no era de su agrado.
Durante varios años estuvo vinculado a Vogue haciendo fotos de modas pero no era ese el tipo de trabajo que le gustaba, así que en 1953 no renovó el contrato con la revista francesa.
Los años sesenta, coinciden en señalar los críticos, no fueron buenos para el fotoperiodismo o, al menos, para el reportaje humanista. Doisneau se ganó la vida como fotógrafo comercial y publicitario, pero también experimentó con fotografía periférica y desarrolló una cámara especial para fotografiar objetos cilíndricos o esféricos.
En los últimos diez años de su vida, esto es, desde fines de los setenta y a lo largo de la década del ’80, se produjo un resurgimiento del interés del público por el reportaje humanista, por la forma sensible de ver la vida y el estilo de Doisneau -así como de toda una nueve generación de fotógrafos que interpretaban la realidad con aquella poética- comenzó a ser revalorizado.
” Su obra -íntima, sincera y humanista- le ganó la aclamación mundial y lo convirtió en uno de los artistas más admirados y apreciados de la historia de la fotografía”

“El beso”-1950

•mayo 31, 2008 • Dejar un comentario

PARÍS.- Uno de las primeras copias de ‘El beso’ (1950), la célebre fotografía de Robert Doisneau que muestra a una pareja besándose en una calle de París, se adjudicó por 155.000 euros, cifra que al sumarle los gastos de subasta asciende a 184.960 euros.

La instantánea, de 18 x 24,6 centímetros, salió a subasta con una estimación inicial de entre 15.000 y 20.000 euros.

Sus organizadores, Artcurial Briest-Poulain-Le Fur, que desde hace varias semanas desplegaron una campaña internacional de difusión, vaticinaban que su valor “subiría”, aunque tras la venta reconocieron estar “formidablemente sorprendidos” y aseguraron no haber siquiera pensado que pudiese “subir tanto”.

La mayor cotización alcanzada hasta la fecha por una fotografía de Doisneau fue de 14.000 euros, destacaron.

El comprador de ‘El beso’ es “un coleccionista suizo que no quiso dar su identidad“, al menos por el momento, y que pujó por teléfono, asesorado por un experto, precisaron.

“Hubo mucho teléfono” este lunes en la sede de Artcurial, precisaron los organizadores de la subasta.

La propietaria de la cotizada instantánea de Doisneau (1912-1994) era hasta la fecha su protagonista femenina, Francoise Bornet, que hoy tiene 75 años.